He empezado este año con el compromiso y la ilusión de andar en mi proyecto. Es un propósito y un santo placer entrar en él y aprender cada día de todo lo que leo, de la gente que me hace crecer en él. Me lo planteo como una oportunidad para dedicarme, disfrutarlo, mejorar y, sobretodo, ayudar a los demás.

¿Y cómo os puedo ayudar yo?

Me siento preparada para compartir lo que sé sobre educación, sobre crecimiento personal. Sé cómo sacar brillo a aquellos rincones llenos de polvo que todos tenemos. Bien sabéis que con los años nos vamos acomodando y conformando con la vida que llevamos, sacrificando pequeños placeres, pequeños deseos que antes veíamos posibles y ahora vemos lejanos. ¡Vamos, no hay para tanto! Los tenéis ahí, bien cerquita. Es cuestión de dar un par de pasos. Me siento con ganas de estirar de vosotros siempre y cuando vosotros estéis decididos a andar.

Yo no tengo ninguna prisa. Para mi esto es un espacio de crecimiento o lo que podría llamar slow growth. He aprendido a bajar pulsaciones y a caminar segura pero sin grandes prisas. A pararme a disfrutar de los pequeños logros y de los descubrimientos. He aprendido un poco a la fuerza. Ser mamá te enseña cosas. Una ha sido esta, crecer lento, disfrutando del camino. Y, sobretodo, no pasar cuentas a nadie de ello. Saber que trabajo comprometida con lo que hago, exigiéndome lo que pueda dar en cada momento. Porqué ahora el tiempo que tengo ya no es solo mío. Y aprender a relacionarme de otra forma con el tiempo.  Y, os aseguro, que me aporta una calma interior que hacía tiempo que deseaba sentir.

Entonces, ¿te atreves a caminar? Date una vuelta por mi web, seguro que algo te encaja con lo que necesitas y cuando lo encuentres, ¡hablamos!

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