Decide si quieres el cambio o si estás bien como estás. Pero lo que decidas, hazlo, con todas sus consecuencias. Y no generes dudas en contra de tu decisión.

Decidir cambios vitales es difícil, por supuesto. Con ellos la base de nuestra estabilidad se tambalea. Nuestros pilares considerados ‘seguros’ se vuelven blandos e inestables. Eso genera inseguridad, sobretodo, por no saber prever qué novedades y sorpresas nos vendrán.

Los cambios provocan el aprendizaje de nuevas habilidades, modificando la estructura física del cerebro y estableciendo nuevas conexiones neuronales. En definitiva, al alterar nuestro mapa, cambian nuestras conexiones. Esto pasa cuando vives una nueva experiencia, aprendes un nuevo idioma o te lanzas con retos diferentes. La manera de pensar cambia.

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Otras veces ese cambio no es necesario. La motivación para llevarlo a cabo, en ocasiones, viene dada por estar viviendo una temporada menos motivadora o más negativa en el trabajo. Una reacción típica es escapar. Replantear el aquí y ahora. Cuestionarse si estamos donde queremos estar. Puede que afrontando ciertas tareas o responsabilizándonos de determinadas funciones, abandonemos la idea de cerrar el chiringuito y buscar en otra parte.

Por eso hay que pensar si el cambio tiene fundamento o es un capricho del momento. Para ello, a veces, es cuestión de valorarlo desde otro punto de vista.

  • Dimensión del cambio: ¿qué queremos conseguir con el cambio? ¿merece la pena?
  • Cambio armonico: ¿Cómo haremos de este cambio una suma constante?
  • Planteamiento ecologico del cambio: se tratan de tener en cuenta aquellos daños colaterales que son consecuencia del cambio.
  • Forma de liderar el cambio: ¿Qué pasos darás en firme? ¿Estás convencido de ello?
  • Estrategias para tener éxito en el cambio: ¿Qué herramientas tenemos? ¿Qué necesitaremos? ¿Que nos faltará?.

Si lo tienes claro, pégale un meneo a la coctelera y empieza con tu cambio personal.

 

 

2 comentarios
  1. Granota
    Granota Dice:

    Pues yo creo que a veces hay que ser menos racional y más pasional… Los cambios de los que somos capaces ni los imaginamos… y si somos valientes, ¡todo se puede!
    ¡Croac!

    Responder

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