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‘Quizá la actitud más importante para sembrar la buena suerte es tener un fuerte sentido de la perseverancia.’ Ken Robinson en El Elemento.

Gordon Parks

Gordon Parks

Es curiosa la percepción de la suerte que la gente tiene, que uno mismo tiene. En rasgos generales y de forma algo superficial parece que todo emane del caos y que en ese caos a mi me sucedan cosas sin que yo lo haya previsto ni buscado. Si son cosas para mi provechosas decimos que hemos tenido buena suerte. Si no era lo que queríamos conseguir y no tiene nada que ver con nuestros planes, afirmamos lo contrario,  que hemos tenido mala suerte, y solemos añadir otra vez será. Es decir, estamos dispuestos a volver a formar parte de ese caos que es la suerte, sin más.

Richard Wiseman llevó a cabo un estudio con cuatrocientas personas excepcionalmente ‘afortunadas’ y ‘desgraciadas’. Observó que aquellas que consideraban que tenían buena suerte eran propensas a tener actitudes y comportamientos parecidos. El grupo que se consideraba ‘desgraciado’ tendía a mostrar rasgos opuestos.

A partir de este estudio, Wiseman definió un perfil común para aquellas personas ‘afortunadas’. Estableció cuatro principios comunes:

Primero, estas personas tienden a maximizar las oportunidades cuando surgen. Crean, se fijan y actúan.

Segundo, suelen ser muy efectivas escuchando a su intuición.

Tercero, estas personas esperan ser afortunadas, previenen resultados positivos en sus trabajos u/o objetivos.

Cuarto y último, su actitud convierte la mala suerte en buena suerte. No permiten que la mala suerte mande sobre sus actos, sino que se sobreponen a ella, cogiendo las riendas y haciéndose responsable de sus actos.

Gordon Parks

Gordon Parks

Cambiando el ángulo desde el que justificas tus avances o tus no-logros, cambias tus resultados. Es una cuestión de actitud, de positivismo, de perseverancia y de responsabilidad. Y creo que es una postura que contagia a los que te rodean.

Resultado: win/win. Ganas tú y ganan los demás.

 

Equilibrio. Sensación de tener la balanza de tus cosas, de tus rincones, de tus pequeños submundos equilibrada. De saber que lo que hago, cómo vivo, lo que tengo, mis futuros pasos…son en base a mis creencias, a mi forma de pensar y desear. Son fruto de mis sueños. No tiene que importarte lo que piensen los demás, ni si les gusta lo que haces, ni si entienden para qué lo haces. Al que le interese ya se acercará a preguntar y, aún así, no siempre se irá habiendo entendido el fin. Y, sinceramente, no es la idea hacer entender al mundo el porqué de tus decisiones. Tu intención última debe ser que el siguiente paso te acerque al objetivo final. Que el paso tenga sentido en sí mismo y no sea un paso gratuito, en vano, por pasar el rato dándolos sin rumbo.

Y caminar por esa cuerda y mantener el equilibrio no es fácil aunque tampoco es difícil. Simplemente hay que ser constante, persistente y estar atento. Atento a a tres cosas:

1. Atento a lo que te encanta. Saber en qué pasas el rato y lo disfrutas. Y echarías horas y horas en ello y no te cansarías de hacerlo. Y la gente te dice que cómo puedes pasar tantas horas en ello y tu respuesta es siempre la misma me encanta, lo disfruto. 

2. Atento a lo que quieres. Es, simplemente, una cuestión de actitud en la perspectiva sobre uno mismo y las circunstancias. Y saber que las cosas que nos pasan no son fruto del factor suerte sino resultado de tus decisiones.

3. Y muy atento a encontrar dónde está. A menudo está dónde estén aquellas personas que compartan tus mismas aptitudes. Hay que ser, por ello, un buen observador, escuchar atento, para encontrarlos. Entrar en ese grupo y empezar a desarrollarte y acercarte al equilibrio.

 Adrian Capusan, Rumanía Categoría abierta del Concurso Mundial de Fotografía de Sony 2015 (2015 Sony World Photography Awards)

Adrian Capusan, Rumanía
Categoría abierta del Concurso Mundial de Fotografía de Sony 2015 (2015 Sony World Photography Awards)

Puede que ya te sientas en equilibrio y que hayas confirmado lo que estás leyendo en estas lineas. ¡¡Me alegro!! Yo aun estoy dando pasitos. ¡A ver dónde llego!

 

UnknownEste post va a ser muy corto y directo. No quiero darle demasiadas vueltas a una idea que creo que no necesita demasiadas explicaciones.

Qué manía tenemos los adultos de valorar constantemente lo capaz o no que es un menor en diferentes tareas. ’No se le dan bien las matemáticas’…..’Es un vago’…..’Es más de letras’…..’es patoso, los deportes nunca fueron su fuerte’…..’no te lo dirá, es muy vergonzoso’… ¡Cambia la intencionalidad de la frase, esta destruye. Intenta que aporte y construya! Por ejemplo, resaltando algo positivo de la generalización que harías: ¡se te da bien el cálculo!

¡¡Nuestros comentarios limitan!!

Creo que con perseverancia todos somos capaces de conseguir aquello que nos propongamos, lo que sea. Es obvio que algunos lo conseguirán con rapidez y otros, en cambio, necesiten más tiempo. Seguramente necesiten otras herramientas, otros recursos. ¡Pero lo conseguirán!. Hacerle creer a alguien que no es válido en algo hace que tome la actitud de no intentarlo. La más cómoda a mi parecer.

¡Les hacemos un flaco favor valorando gratuitamente sus capacidades! Aprenden a ser incapaces. 

Vuelta al trabajo, a la rutina y a los horarios. Aunque no lo creamos, somos animales de costumbres. Tanto si estamos trabajando como de vacaciones, al final siempre seguimos unos horarios, unos rituales con los que nos sentimos cómodos. Los necesitamos. Y es en esa vuelta al trabajo cuando nos surgen las ganas de empezar la temporada mejorando hábitos, estableciendo nuevos propósitos: dejar de fumar, una dieta más equilibrada, empezar con el gimnasio, buscar ese ratito de lectura, aprender o retomar un idioma… Todo ello con la intención de llevar un año más organizado, para sentirnos mejor por dentro y tener un aspecto más saludable también por fuera.

cigarette

El objetivo final es adquirir un nuevo hábito.

Por supuesto hay algunos más fáciles de conseguir y otros más costosos, como dejar de fumar. Es por ello que si crees que respondes al perfil de persona a la que le cuesta conseguirlo, la opción es elegir a un coach para que te enseñe a organizar tu semana y mantener la motivación activa. Imprescindible para continuar y no flaquear.

Claves para lograr adquirir un nuevo hábito:

  1. Pregúntate: ¿Qué obtengo con la adquisición de este nuevo hábito? ¿Qué me aporta? ¿Qué gano? Será la idea que te motivará a continuar trabajando.
  2. ¿Cuándo? Hay que establecer unos días y unas horas muy concretas para que, poco a poco, esté integrado en nuestro horario semanal.  ¡Sed realistas!
  3. ¿Qué señales me harán saber que no estoy cumpliendo con mi propósito? ¿Cómo sabré que estoy desmotivándome? Pensad que para adquirir un hábito necesitamos mínimo 21 días. Y aún así deberemos ser rigurosos en su cumplimiento, pues es más fácil eliminar un hábito ya adquirido que incorporar uno nuevo. ¡PERSEVERANCIA!
  4. ¡¡Prémiate!! ¡Es muy importante felicitarse y premiarse por lograr aquello que te cuesta mantener!
  5. ¿Cuándo sabrás que has adquirido TU HÁBITO? También debes saber y sentir el momento en que crees haber adquirido e incorporado ese hábito a tu rutina. Eso lo sabrás tú y solo tú. Piensa, por lo tanto, en qué momento sabrás que lo tienes incorporado.

La repetición es la clave, ¡no hay más secreto!

Repite, repite, repite…. Insiste, insiste, insiste….