¿Has tenido alguna vez la sensación de querer dedicarte profesionalmente a cosas muy dispares? Me refiero a actividades que nada tienen que ver la una con la otra pero, sin embargo, sabes que con cada una de ellas las disfrutarías.

A mi sí me ha pasado. Y, de hecho, me sigue pasando. Lo que hago lo disfruto, me enriquece. Pero ya ha llegado a unos niveles más de rutina que de sorpresa. A un estado de inercia con algún toque de novedad, de chispa.

Por supuesto que cada día me voy con algo nuevo. No dudéis que cada día aprendo de mi trabajo, de las personas con las que me relaciono y, desde luego, de mi. ¡Sin duda! Sin embargo, reconozco que me interesan mil cosas más. Me llaman otras ideas, otros ámbitos. Y no por ello pienso que tenga dificultad para aposentar mis nalgas y plantarme. Quedarme aquí. Pienso en virar. Pienso en ampliar. Pienso en descubrir. En ponerme a prueba. Me pesa pensar que el resto de mi vida laboral se siga desarrollando como hasta ahora.

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Y pienso que no soy la única. Que muchos hemos sido educados con este leitmotiv. Y que, por lo tanto, educamos en esa onda.

Es por eso que dejo esta reflexión para que cada uno la tome o la deje, como las lentejas. Quitémonos esta obligación de encontrar LA vocación. Pregúntate más sobre qué disfrutas, qué te apasiona, qué te gusta hacer. Puede que sea una sola cosa o varias. Y es tan válido una opción como la otra. Convierte eso en tu profesión en la medida de lo posible. Serás, entonces, una persona afortunada. Y si, por el contrario, son muchas las cosas que te apasionan, sé bueno en cada una de ellas. No descartes ninguna, no tienes ninguna obligación de hacerlo. Es una cuestión simple y llana de prioridades.

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Sé feliz. Brilla. Sé tú.

¡No vuelvas a preguntarle a un niño qué quiere ser de mayor! Pregúntale con qué disfruta y en qué se siente bueno. Él y el tiempo harán el resto.

4 comentarios
  1. Quaintrelle
    Quaintrelle Dice:

    Si, qué gran error! Tenemos la urgencia de decidir: médico, ministro, astronauta. Primero tienes que saber en qué eres bueno, luego ir a por ello! Gracias por la reflexión Mery!

    Responder

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