Trata a un hombre tal como es, y seguirá siendo lo que es; trátalo como puede y debe ser, y se convertirá en lo que puede y debe ser.  J.W. Goethe

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No sé si sois conscientes de las grandes cosas que puede llegar a lograr alguien cuando se cree en él. Es indiferente el ámbito al que nos refiramos (laboral, personal, formativo, etc). He podido demostrarme los cambios que hace una personita cuando empieza a saborear esa confianza dada por mi. He  visto con suma rapidez cómo llega a cambiar una actitud negativa a una positiva solamente transmitiendo la tranquilidad de que si fallas no va a pasar nada, que si caes vas a poder levantarte y eso va a ser grande, de ello vas a aprender y mejorar. He sido protagonista y testigo de la mejoría que genera transmitir esa mirada de “creo en ti y sé que lo harás bien, puede que no hoy, ni mañana, pero lo harás bien.”

Como adultos nos pasa muy a menudo. Queremos demostrar que sabemos lo que hacemos, que somos conocedores de los procesos y pasos a seguir. Pero en ocasiones las personas más cercanas no han sabido creer en nuestro potencial, no han sabido darnos esa tranquilidad en el momento de fallar y saber que puedes volver a empezar. Y es un factor primordial para conseguir el éxito.

Pensad en un líder, en alguien que os ha dejado huella por haber creido en vosotros en algún momento de vuestras vidas en que las cosas eran complicadas de afrontar. Seguramente esa persona (jefe/a, profesor/a, padres, amigo/a, entrenador/a, etc) os ha hecho sentir poderosos, capaces, grandes, buenos, aptos. Os lo ha dicho sin palabras. Y, probablemente, se ha comportado como líder:

  1. Ha escuchado tus opiniones y las ha tenido en cuenta, respetándolas, dándoles valor real.
  2. Te ha hecho pensar, razonar, dando vueltas a tus ideas, sin descartarlas.
  3. Te ha animado a actuar en base a tu criterio, fortaleciendo tu autoestima.
  4. Te ha dado apoyo en tus decisiones.
  5. Se ha ofrecido para asesorarte cuando lo necesitases.
  6. Ha querido estar contigo acompañándote en tus éxitos.
  7. Sabías que si a la primera no lo conseguías, era un reto para volver a probarlo, no un fracaso.
  8. Ha sido un animador/a incondicional en tus momentos de flaqueza.
  9. Ha resaltado tus potencialidades.
  10.  Te ha dado un feedback positivo para seguir evolucionando.

Cuando nos comportamos de este modo con los demás vemos cambios tan gratificantes que vale la pena aplicarlo. A veces lo pensamos y no lo decimos. Empecemos a hacer saber a aquellos que nos rodean que pueden ser buenos en lo que hacen. Empecemos a verbalizarlo. Se generaran unas relaciones personales y profesionales más sanas y transparentes. Respiraremos a lo grande por sentirnos poderosos, por sentirnos buenos en aquello que hacemos. Y por hacer sentir a los demás del mismo modo.

¡En realidad es un regalazo!

3 comentarios
  1. Cristina
    Cristina Dice:

    Ademas, un buen lider nos ayuda a ver los fracasos como futuras oportunidades y es capaz de sacar lo mejor de nosotros… Si Maria, comparto contigo que los lideres son «un regalazo» … Y todas las personas, sin quererlo, tenemos lideres en los que fijarnos … Solo hay que bucarlos a nuestro alrededor. Un beso!

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  2. marta
    marta Dice:

    Qué chulo este último post!! Crecemos pensando que sólo somos buenos en algo porqué nos lo han repetido siempre los que más nos conocen y olvidamos que , lo que ya hacemos bien ya «lo tenemos» y que entonces deberíamos poner más esfuerzo en motivar a los demás a que intenten lo que más les cuesta. Porqué a nosostros no nos cuesta nada y al otro le aporta muchísimo!!! Buena forma de empezar la semana!! Un beso grande!

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  3. fina
    fina Dice:

    Que suerte aquel que en su vida encuentra un lier en el que realmente reflejarse, pero no es tan facil que asi sea, yo no he encontrado lider más bien me he creido que era lider porque hacia las cosas mejor que yo y esto me ha llevado más de un disgusto porque este que me pensaba era lider me ha fallado, todo lo que no puedas hacer por ti mísmo te puede fallar, en primer lugar conocete bien y se tu mísmo lider. Y fijate bien en quien te apoyas para contar tus ideales, angustias o principios.

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