Una vez un amigo me dijo que nuestra cultura era la cultura del ‘es que….’. Es que me lo han perdido… es que son muy lentos…es que me he dormido… Y le tuve que dar la razón ¡¡porque la tenía!!

Hay cierta costumbre a hacer de nuestros olvidos algo comunitario. En cambio, de nuestros logros algo personal. Y ciertamente es así. Y si no decidme, cuando alguien llega tarde al trabajo qué motivos suele dar: es que había retenciones, es que me quedé sin gasolina, es que el metro pasó tarde, es que me dormí, etc. Yo misma he dado alguna de estas explicaciones, ¡lo reconozco!

No es cierto que si llegas tarde a una cita o al trabajo sea por culpa del retraso del metro, si no porque saliste justa de casa para llegar a esa cita. Y si no entregas un trabajo antes del deadline es, simplemente, porque la gestión de tu tiempo no fue la adecuada. Y si dejaste de visitar a algún amigo/a, es cuestión, básicamente, de interés, no porque los días los tengas tan a rebosar que no puedas hacer una llamada.

El sentido de la responsabilidad es complicado de asumir cuando estamos acostumbrados a culpar a los otros, a las cosas, al tiempo, al dinero, etc de nuestra falta de compromiso.

La persona responsable es aquella que actúa conscientemente siendo él la causa directa o indirecta de un hecho ocurrido.

 A partir de este sentimiento de responsabilidad nace la culpa. ¡La gran fustigadora! La que te va repitiendo, constantemente, que deberías haber hecho esto y aún no lo has hecho. La que nos mueve hacía el deber y la obligación a hacer las cosas porque toca hacerlas sin ver las ventajas de las mismas. Y con ello no quiero decir que, por ejemplo, limpiar nuestra casa sea una actividad de lo más divertida y apetecible. (¡que no lo es!) Pero nos reporta unas comodidades y ventajas visibles, que si las tenemos más en cuenta no nos costará hacerlo.

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Os aconsejo, sin embargo, un par de cosas:

1. Hacer una LISTA de aquellas cosas que queráis conseguir (ser puntual, entregar los trabajos a tiempo, ser constante en mi régimen,…)

2. Que esa lista sea REAL, es decir, que sepáis que vais a poder llegar a todos los puntos marcados.

3. Que lo APLIQUÉIS en el máximo de situaciones posibles, para que se convierta en un hábito.

Si aquello que te propones no lo cumples, responsabilízate de ello. Valora en qué fallaste, qué dejaste de hacer para no lograrlo, siempre desde el YO, no desde los demás. Ten en cuenta que de ti depende casi todo lo que te pasa, es bueno saber cuándo dejaste de responsabilizarte y lo relegaste a manos del azar, de los demás, del despertador o del ‘complot’ del universo para hacerte llegar tarde a una cita.

Con ello dejarás de sentirte culpable por no haberlo logrado, no lo verás como un deber y sentirás las ventajas de conseguirlo tu solo.

2 comentarios
  1. Esther
    Esther Dice:

    Este artículo me va que ni pintado para esta época. Llevo tiempo arrastrando obligaciones y ya es hora de que las haga! Como siempre, muy útil! 😉

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