¿Por qué nos impresiona tanto hablar en público? Nos ponemos nerviosos, sudamos, el corazón se nos acelera hasta el punto, en ocasiones, de faltarnos el aire, nos quedamos en blanco. Sentimos incapacidad para desarrollar un discurso natural y llano, como si estuviéramos hablando con un amigo/a de un tema que interesa a ambos.

A mi me pasa. Aunque reconozco que con los años he ido mejorando en mi puesta en público. ¿Qué ha influido para que haya mejorado? Entiendo que conocerte un poco más cada día y mejorar en aquellos aspectos que me hacía flaquear. Aunque sobretodo, en dar el paso y ponerme a prueba cada vez. En querer pasar por ese momento de nervios y salir airosa de la situación de hablar en público. Y tener la ventaja de poder decir que lo probé y mejoré. Que lo quise intentar, aun poniéndome nerviosa, sentir que me temblaba la voz, etc.

La verdad es que no he tenido muchas experiencias en hablar ante un gran público. Las reuniones anuales de padres, alguna charla ante un centenar de adolescentes y poco más. Pero reconozco que cada vez me siento algo más cómoda. También sé que los factores que me han ayudado a que sea así dependen 100% de mí.

¿Qué factores? Dos muy sencillos:

1. Ponerse a prueba, salir a lidiar con ese grupo de oyentes. Y hacer un posterior análisis de cómo te has sentido, qué has hecho, cómo has comunicado, etc.

2. Formarse, querer mejorar con ayuda de  los que saben. Porqué hay aspectos que se nos escapan y es bueno que nos ayuden desde fuera. El lenguaje no verbal usado, el ritmo del discurso, el tono de voz, los silencios.

Este fin de semana asistí a un curso en Madrid, Oratoria con PNL e Inteligencia Emocional, impartido por una oradora con experiencia, Mónica Pérez de las Heras. Del curso no salí, ni mucho menos, preparada para dar grandes charlas, aunque sí que gané en nivel de conciencia de mi misma y seguridad ante el reto. Por lo tanto, di un par de pasitos más ante la difícil tarea de comunicar disfrutando.

Os dejo, a modo de ejemplo, un video de una de las intervenciones de Obama. Parece sencillo hacerlo si le vemos a él hablar, tan cómodo, cercano y tranquilo. Resulta para mi bastante más complicado que eso. Pero si él lo puede hacer ¿por qué yo no? Adjuntan explicaciones de su lenguaje corporal, tan o más importante que el verbal.

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